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Juan José Álvarez
Juan José Álvarez
Secretario de GLOBERNANCE (Instituto para la Gobernanza Democrática). Catedrático de Derecho Internacional Privado de la UPV/EHU y consejero-abogado del Despacho Cuatrecasas. Experto independiente designado por la Comisión Europea para las áreas de libertad, seguridad y justicia, y coordinador académico del...

Un escándalo “Real”

Artículo de opinión de Juanjo Álvarez  @jjalvarez64 publicado el 15/03/2020 en Deia (enlace), Noticias de Gipuzkoa (enlace), Noticias de Alava (enlace). y Noticias de Navarra (enlace).

¿Es posible en democracia materializar sin ruborizarse una injusticia ajustada al Derecho? Parece que cuando la cuestión atañe a la Casa Real y en particular al monarca emérito este oxímoron legal sí es posible. Una injustica legal. Todo vale o para valer para garantizar la impunidad del Rey emérito. Y eso dentro de un Estado que se autocalifica (art. 1 de la Constitución) como “social, democrático y de Derecho” y que propugna como valores del mismo, entre otros, la justicia y la igualdad.

La Mesa del Congreso de los Diputados ha aprobado esta pasada semana, y con el aval del informe de los letrados de la Cámara, rechazar (por tercera vez) la puesta en marcha de una comisión de investigación sobre supuestas ilegalidades en unas cuentas bancarias y en donaciones atribuidas a Juan Carlos I y para determinar en su caso “las consiguientes responsabilidades éticas y políticas”.

Todo ello trascendió al conocerse que la Fiscalía suiza está realizando indagaciones sobre una supuesta donación de 65 millones de dólares atribuida a Juan Carlos I, realizada en 2012 (por tanto, cuando aún era jefe del Estado) y con destino a su “amiga” (eufemismo terminológico acuñado en todos los medios de comunicación españoles) Corinna Larsen. Son hechos que podrían llegar a ser considerados como potencialmente constitutivos de delitos de blanqueo de capitales y fraude fiscal.

Pese a ello, los letrados del Congreso de los Diputados concluyen, como ya hicieron en 2108 cuando se reclamó otra comisión sobre el ex jefe del Estado, que no procede su admisión a trámite teniendo en cuenta la posición institucional de la Jefatura del Estado en el marco constitucional y, especialmente, lo dispuesto en los artículos 56.3 y 65 de la Constitución.

¿Realmente cabe afirmar sin sonrojarse que jurídicamente tal rechazo está justificado?; ¿el rey emérito goza de la inmunidad que fija la Constitución para cuando ya no está en ejercicio de su condición de Jefe del Estado? El artículo 56.3 de la Constitución establece que éste es «inviolable» y que «no está sujeto a responsabilidad» mientras ostente el cargo. Esto se traduce en que todos sus actos estarán protegidos. En el caso de Juan Carlos I, con su abdicación perdió la inviolabilidad.

Hoy día el único privilegio que mantiene Juan Carlos I como rey emérito es el del aforamiento. Tras su abdicación, Juan Carlos I consiguió reforzar su protección por esta vía, mediante la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 2014 que introdujo la competencia de las salas de lo Civil y de lo Penal del Tribunal Supremo para la tramitación y enjuiciamiento de las acciones civiles y penales, respectivamente, dirigidas contra la Reina consorte o el consorte de la Reina, la Princesa o Príncipe de Asturias y su consorte, así como contra el Rey o Reina que hubiere abdicado y su consorte.

La extensión y aplicación sin restricción alguna del privilegio de la inmunidad del Rey emérito resulta difícilmente aceptable en su contraste con principios y valores de una democracia. ¿Cabe admitir que el Rey, sea emérito o esté en activo, tenga una inviolabilidad absoluta o ilimitada, es decir, una impunidad blindada legalmente?; ¿puede proyectarse tal privilegio sobre cualquier hecho delictivo que el monarca haya podido cometer, aunque no tenga nada que ver, es decir, aunque tales delitos sean totalmente ajenos a sus funciones como Jefe del Estado?; ¿Blanquear dinero o eludir el pago de impuestos forma parte de las funciones de tal cargo?

El Derecho comparado y la práctica internacional se oponen a esta interpretación tan obscenamente extensiva de la inviolabilidad del ex jefe del Estado. Un ejemplo modélico de claro contraste con lo ahora decidido lo ofreció la justicia inglesa cuando debatió (y admitió, aunque luego no llegó a materializarse gracias a otras argucias) la extradición del dictador chileno Pinochet a España.

Para delimitar la extensión y límites de la inmunidad de los Jefes de Estado el Tribunal de Justicia de la Cámara de los Lores formuló en su decisión un razonamiento tan pedagógico democráticamente como demoledor si se compara con lo ahora decidido respecto a Juan Carlos I, al afirmar, para dar el ok a la entrega del dictador, que “es inconcebible que la tortura de los propios súbditos y de ciudadanos extranjeros pueda ser interpretada por el derecho internacional como la función normal de un Jefe de Estado”.

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Juan José Álvarez

Secretario de GLOBERNANCE (Instituto para la Gobernanza Democrática). Catedrático de Derecho Internacional Privado de la UPV/EHU y consejero-abogado del Despacho Cuatrecasas. Experto independiente designado por la Comisión Europea para las áreas de libertad, seguridad y justicia, y coordinador académico del observatorio jurídico transfronterizo hispano-francés. Ha realizado diversas investigaciones sobre Derecho Marítimo, Derecho del Comercio Internacional, Derecho Foral e Interregional y Arbitraje Comercial Internacional. JUAN JOSE ÁLVAREZ RUBIO HTTP://WWW.EUSKOMEDIA.ORG/AUNAMENDI/24402

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